Comunicación e Individuo
La comunicación es importante para el individuo en desarrollo, primero porque mediante ella el mundo que le rodea adquiere forma, nombre. El mundo existe pero carece de forma y nombre para el individuo recién nacido. A través de la comunicación, primero con los padres, va aprendiendo que cada objeto, sujeto, acción, etcétera, responden a un determinado símbolo o palabra. En la vida cotidiana podemos constatar que el infante aprende primero a nombrar a su esencial fuente de subsistencia: “mamá” y a su principal alimento: “leche”. Después, paulatinamente, va adquiriendo el lenguaje oral y cuando lo domina, el mundo toma forma, porque adquiere nombre.
Segundo, la comunicación ayuda al individuo a definir su propia posición en relación con los demás. En la familia, en la escuela, en el trabajo y en la sociedad, el individuo tiene diferentes posiciones, según sea el padre, la madre, el hijo mayor o el menor, el profesor o el alumno, el obrero, el capataz o el gerente, el ciudadano o el funcionario público.
En cada una de esas posiciones tiene diversas jerarquías, privilegios o limitaciones y es mediante la comunicación como define cuál es su posición en relación con el otro o con los otros. Por ejemplo, el niño que ingresa a la escuela, aprende rápidamente que en ella su posición es la de alumno y ello implica que habrá un tiempo para el trabajo escolar y un tiempo para el juego, que la atención del profesor estará repartida entre todos los integrantes del grupo y no centrada en él, como sucedía en casa; sus espacios se verán reducidos al salón de clases y al patio, etc.
En tercer lugar, la comunicación le permite adaptarse con éxito al medio ambiente. Es decir, en cada nuevo ambiente en el que incursione el individuo necesita saber cuáles son las reglas del juego, asumirlas, a fin de adecuarse convenientemente a él.
El emigrante del campo que se adapta con éxito al medio urbano, prescinde del acercamiento humano que se da en el medio rural y, entre otras costumbres, de la de prestar dinero “a palabra”, es decir sin firmar ningún documento. Así, el preescolar cambia su comportamiento para familiarizarse con el ambiente escolar. Cuando ingresa a un nuevo empleo, se necesita saber el horario, la definición de labores, quién es el jefe inmediato, etc., a fin de poder mantenerse en él.
Las dos últimas funciones ejercen en el individuo en desarrollo:
…una influencia crítica sobre la formación de su personalidad y su sensación del propio ser. Le ofrece indicaciones y le fija puntos de referencia por medio de los cuales guiar su conducta. A través de la comunicación son transmitidos los valores y normas de su grupo, y consciente de éstos le permiten expresar sus necesidades de manera que le produzca satisfacción (Steinberg, 1969: 12).
Otras funciones de la comunicación son las siguientes: (Díaz Bordenave, 1978:221-222).
➢ La función expresiva. Las personas no sólo quieren recibir comunicación sino que desean crearla, expresando sus emociones, ideas y temores, mediante la simple conversación, la poesía, la expresión corporal, etc.
➢ La función de relacionamiento. El hombre, como ser social, necesita de la comunicación para completarse como ser humano. Según Maslow, una de las necesidades básicas del hombre es vincularse a un grupo mediante relaciones afectivas. Dice Maslow: “La frustración de estas necesidades es la causa más frecuentemente encontrada en casos de desajustes y psicopatología severa”.
➢ La función de la identidad. Mediante la comunicación, el hombre encuentra su propia identidad como persona. La teoría del interaccionismo simbólico, por ejemplo, atribuye a la comunicación la formación de la personalidad con base en la influencia de los demás. Por su parte, Ruesch y Bateson ven en la comunicación la matriz de la estabilidad mental, siendo la esquizofrenia, la paranoia y otras enfermedades mentales, causadas por fallas en la comunicación consigo mismo. Por su parte Carl Rogers basa en la comunicación su método terapéutico centrado en el cliente.
➢ La función de concientización. Paulo Freire demostró como se puede modificar mediante la comunicación participativa las creencias centrales de personas inmersas acríticamente en la historia, ayudándoles a descubrir el propio potencial y las limitaciones estructurales y culturales que deben ser superadas para desarrollarse como personas.
➢ La función de diálogo pueblo-gobierno. Además de servir de vehículo para el diálogo entre grupos sociales y entre comunidades distantes, la comunicación puede servir para el diálogo directo entre el pueblo y el gobierno, complementando los canales políticos (voto, partidos, leyes, etc.) y administrativo (impuestos, registro civil, burocracia en general).
➢ La función de catalizador del cambio social. La comunicación contribuye de las maneras más diversas a promover y dinamizar el cambio social, sea por influencia del liderazgo carismático, por la emulación recíproca, por la emergencia de contradicciones o conflictos, por el efecto de demostración, por la educación concientizadora., etc.
La Comunicación y Conducta
La comunicación es fundamental para funcionar de una manera “humana”. Mediante ella, los primeros veinticuatro meses de vida, aprendemos a prescindir de las manos para caminar, es decir, adoptamos la posición erecta que caracteriza al ser humano; aprendemos a controlar esfínteres; a comer utilizando determinados instrumentos, o simplemente de forma diferente a la de los animales.
Después aprendemos una serie de normas y valores éticos que nos permiten controlar nuestras emociones, ejercer nuestra sexualidad conforme a lo socialmente aceptado.
Comunicación e Inteligencia
Los científicos piensan que la inteligencia es innata solamente como potencialidad y que se desarrolla realmente sólo si la educación recibida es idónea y estimulante. Un niño criado en un ambiente familiar en el cual hay comunicación efectiva entre el padre y a madre, entre ellos y él; que dispone desde edad muy temprana de libros, tiene la oportunidad de viajar y acceso a entretenimientos como el teatro y conciertos de música clásica, asiste a escuelas donde se privilegia la comunicación profesor-alumno, alumno-alumno, desarrollará niveles de inteligencia más altos que los de un niño educado familiar y escolarmente en una situación de pobreza en canto a comunicación y a posibilidades materiales.
Quizá el siguiente caso ilustre ese punto.
Jonh G., cuyo padre es médico y cuya madre fue profesora, entra a la misma escuela que Arthur N., cuyo padre es un obrero semiespecializado, cuya educación llegó hasta el octavo grado y cuya madre era una empleada con sólo siete años de educación. En el primer grado, John obtuvo calificaciones mucho mejores que Arthur en la mayoría de las materias y parecía ser apreciablemente más brillante. Al final de este primer grado se les aplicaron a ambos niños tests individuales de inteligencia y, para sorpresa del maestro, ambos obtuvieron un CI (coeficiente intelectual) de 135. La diferencia de aprovechamiento obviamente estaba relacionada con las diferencias en experiencias ambientales. Los padres de John le leían mucho, lo llevaban a viajes a lugares de interés tanto cercanos como lejanos, discutían temas de “adultos” con él, lo alentaban a preguntar y a buscar información y le recalcaban mucho la importancia de la educación. Los padres de Arthur rara vez le leían, no alentaban sus preguntas, hacían pocos viajes y se mostraban más bien desinteresados en su aprovechamiento académico. Cuando las autoridades escolares se dieron cuenta del alto CI de Arthur, trataron de que el ambiente escolar de Arthur fuera tan parecido al de John como fuera posible. Pero a pesar de este esfuerzo, la diferencia entre los niños se agrandó con el correr del tiempo. Ya para el décimo grado, John estaba adelantado un año para su edad, mientras que Arthur estaba retrasado un año y estaba pensando en dejar la escuela. (Powel, 1994:103).
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